Prof. Dra. Celia E. Coto (18/2/1936 – 15/4/2019)
Una maestra de la virología y un ejemplo de vida

Elsa B. Damonte

Versión para imprimir

fig1

Dra. Celia Coto

edamonte@qb.fcen.uba.ar

Voy a ocupar estas líneas en Química Viva para recordar a la Dra. Celia Coto a través de mi experiencia personal con ella a lo largo de más de 40 años, como su becaria y discípula primero y luego compartiendo juntas todo un bagaje de actividades en lo profesional y en lo personal. Quiero destacar brevemente lo que creo que ha sido su legado tanto en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales como en el ambiente de la virología en Argentina.

La Dra. Celia Coto se graduó de Licenciada y Doctora en Ciencias Químicas en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (FCEN), de la Universidad de Buenos Aires, UBA. Se inició en la investigación científica en virología en la Cátedra de Microbiología de la Facultad de Medicina de la UBA bajo la dirección del Prof. Armando Parodi, descubridor del virus Junín y su muy querido primer maestro y consejero. Sin embargo, a los pocos años tuvo la oportunidad de volver a la Facultad de Ciencias, como lo deseaba, mediante un llamado promovido por el Prof. Titular de Microbiología, Dr. Osvaldo Peso, para iniciar en el entonces Centro de Investigaciones Microbiológicas, dentro del Departamento de Química Biológica, distintas áreas de docencia e investigación. Una de ellas fue Virología y así fue como Celia Coto creó el Laboratorio de Virología de la FCEN-UBA a comienzos de la década del 70 y allí comenzó su trayectoria en esta Facultad, poniendo el énfasis principal de su accionar en promover el desarrollo de la virología en el país.

Para lograr su objetivo, en primer lugar tuvo una gran dedicación a la docencia que ejerció con vocación auténtica, alcanzando la posición de Profesora Titular. Comenzó en 1972 el dictado de la materia Virología en la FCEN, por décadas la única materia de grado en esta disciplina en las universidades argentinas hasta que su actividad pionera posibilitó que a finales del siglo pasado comenzara a dictarse virología en varias instituciones académicas. Por otra parte, desarrolló una intensa actividad en el posgrado, creando e implementando numerosos cursos de posgrado teóricos y prácticos en Exactas, los que continúan siendo dictados en la actualidad, así como la materia de grado, por sus discípulos. Su interés en fomentar la virología la llevó también a dictar cursos de la especialidad en el interior, y que así comenzaran a formarse nuevos grupos de trabajo en esta rama de la microbiología. A través de la actividad docente supo transmitir su entusiasmo y su pasión por los virus, y así fue como un elevado número de sus exalumnos se dedicaron al trabajo con virus en importantes laboratorios y centros de virología básica o aplicada.

No sólo formó recursos humanos a través de la docencia, sino también en su tarea de investigación, alcanzando en CONICET la posición de Investigadora Superior. Fue autora de 120 artículos en prestigiosas revistas de la especialidad, destacándose sus investigaciones sobre el virus Junín así como el hallazgo de sustancias antivirales de origen natural. Fue directora de 21 tesis doctorales, tarea en la que formó investigadores que luego fueron ocupando posiciones destacadas en las instituciones científicas y académicas de nuestro país y del exterior, así como en la actividad privada. Siempre fue generosa en brindar oportunidades a todo aquel que se acercara a su laboratorio con intenciones de trabajar en investigación, y supo incentivar en sus tesistas la capacidad de pensamiento independiente y la libertad para aportar ideas propias en sus proyectos.

También dedicó gran parte de su tiempo a la gestión universitaria, siendo miembro de Comisiones de Doctorado, Comisiones Asesoras en la UBA y Directora del Departamento de Química Biológica de la FCEN. Desde estas funciones, siempre se preocupó por el bien común, actuando con firmes convicciones, total transparencia y honestidad.

Otro ámbito en el que volcó sus esfuerzos fue la Sociedad Argentina de Virología, en la que actuó desde su creación en 1968 y ejerció la presidencia entre 1982 y 1985. Allí impulsó la realización de los Congresos Argentinos de Virología y Reuniones Científicas Anuales, en Buenos Aires y en el interior del país, para favorecer el intercambio con las generaciones jóvenes y así lograr el crecimiento y desarrollo de la virología.

Su incansable espíritu emprendedor también se puso de manifiesto a través de una intensa y prolífica labor en la edición de revistas científicas y libros. Entre ellos merece destacarse Microbiología Biomédica, junto con los Dres. Ramón A. de Torres y Juan A. Basualdo, su más exitoso logro editorial, libro de texto muy utilizado en las facultades biomédicas, que ya ha tenido dos ediciones, y una tercera pronta a salir, en la que Celia trabajó para completar el proceso editorial hasta comienzos de este año.

En el último período, como Profesora Titular Consulta de UBA, continuó trabajando y brindando toda su invalorable experiencia en nuevos emprendimientos. Fue la creadora en 2002 y directora hasta 2014 de nuestra Química Viva dándole la impronta de una revista abierta a la publicación de una amplia variedad de artículos en las distintas ramas de la química y la biología, pero con un marcado interés en la temática de la educación en ciencias, perfil que la revista ha sabido mantener hasta el presente. Asimismo, empleó el soporte electrónico del Departamento de Química Biológica para organizar cursos a distancia para profesores del secundario dictados entre 2008 y 2012 con la colaboración de dos de sus discípulas, las Dras. Mónica Wachsman y Diana Vullo. Con esta iniciativa se propuso incentivar nuevas inquietudes y actualizar conocimientos especialmente en docentes de segunda enseñanza del interior de nuestro país.

Esta apretada síntesis de sus principales logros la distingue indudablemente como una verdadera maestra de la virología, contribuyendo a formar una masa crítica de virólogos en nuestro país. Pero no sólo la actividad académico-científica fue su pasión, fue cultora de la literatura y el arte en distintas vertientes como el dibujo, la pintura, el tallado en madera y la escritura de cuentos infantiles.

Sus discípulos en Exactas hemos continuado hasta el presente con la enseñanza, la investigación y la difusión de la Virología, ya que sembró en todos nosotros la responsabilidad de sostener y ampliar las metas alcanzadas. Su figura es un modelo de lucha, de un continuo planteo de nuevos desafíos y firmeza para enfrentarlos, pero sustentando siempre una ética de conducta estricta.

Para quienes tuvimos la suerte de compartir con Celia la labor diaria a lo largo de varios años, en los malos y buenos momentos, mantendremos por siempre en la memoria su entrañable recuerdo así como la intención de seguir sus huellas.

 


ISSN 1666-7948
www.quimicaviva.qb.fcen.uba.ar

Revista QuímicaViva
Número 2, año 18, Agosto 2019
quimicaviva@qb.fcen.uba.ar